Jenny había aparecido en mis sueños como un hermoso ángel. Iba vestida de blanco y sus labios sonreía afablemente; la brisa acariciaba sus cabellos, dándole una apariencia de paz. La observé por largo rato en silencio, disfrutando de su tranquilidad; quería preguntarle muchas cosas, pero lo reprimí, no quería dañar el cuadro de aquella visión. Súbitamente, Jenny se inclinó hasta mí y tomó mi mano.
—Mira Victoria —susurró levantando su dedo, observé hacia donde ella me indicaba. Frente a mí se m