A lo lejos se oía el alboroto de las voces de los alumnos marchando hacía la capilla, podía sentí aquella multitud de pasos caminando cerca de mí; incómoda traté de cubrir mis oídos con la almohada, pero los ecos y los murmullos se duplicaban rápidamente.
—Victoria… abre los ojos —oí una voz masculina cerca de mí, su suave y cálido aliento provocó que mis pupilas se entreabriera para toparme con una imagen borrosa, me levanté en el acto y me froté los ojos para adaptarme a la visión.
—Ethan —a