Ethan nos oía con gestos desgarbados y la mirada desorbitada.
—Pensé que mi historia era fantástica, pero ya veo que no, la de ustedes me supera. Vicky, disculpa que te pregunte esto, pero ¿estás segura de lo que vistes y oíste?
—¡Estoy totalmente segura!
—Cuando Vicky nos contó el detalle de la pulsera no lo creíamos hasta que la revisamos. Encontramos una piel delgada y quemada, pegada a la pulsera, y lo más asombroso es que en algún momento el rostro se regeneró, porque al llegar al salón