La enfermera me dio una pastilla para el malestar y los vómitos, no me quedó de otra que tomármela. Rebeca una vez más me salvaba, salió directo al aula de clases para hablar con el profesor y a explicarle lo sucedido. Me recosté en la camilla tratando de calmarme, pero aquellas imágenes no dejaban de asaltarme, no pude reprimir mi llanto, la enfermera se dio cuenta y acudió en mi ayuda.
—¿Te duele algo?
—No —dije apenada —solo son nervios.
—No eres la única, por estas fechas muchas alumnas c