Mundo ficciónIniciar sesiónMis lamentos fueron escuchados, sentí un eco muy lejano que me halaba y me sacaba de la jaula de su cuerpo, el rostro de aquella bestia se alteraba mostrando los matices más espeluznantes de su cara mientras me alejaba. Estaba agotada, dejándome arrastrar por aquella bendita fuerza que acudió a mi ayuda, mirando con los ojos entreabiertos como Arturo quedaba abajo en aquel hueco oscuro lleno de ira simulando un averno.
—¡Victoria, despierta! &mda







