El resto de aquella tarde me costó recobrar la calma, contemplaba a Emily y me mordía los labios recordando las palabras de Gabriel, no podía permitirme que ella notara mi ansiedad.
La noche había llegado y hasta el momento el fantasma de Margot no me había visitado; el sueño vino rápidamente por mi compañera, esto me sorprendió, puesto que Emily le gustaba platicar hasta tarde, pero esta vez había sido presa de un sueño profundo que la noqueó dejándola inerte en la cama.
—Debe ser obra de es