† EL LLANTO DEL BEBE †
Gritó a los hombres que, muertos de risa, habían cumplido a cabalidad su petición. En aquel momento de la escena, la rabia y el dolor se apoderaron de mí, y sin pensarlo me acerqué más. Al hacerlo, volví a experimentar el mareo que me producía una desagradable sensación de desconexión. Unos minutos después, un fuerte dolor abrazador me sacó de mi estado; el dolor fue tan intenso que no pude reprimir gritar. Abrí los ojos y me topé con los ojos verdes de esa mujer desgraciada que me contemplaba c