—¡No estoy de acuerdo que vayas a la casa de ese muchacho, y es mi última palabra! —protestó el tío Gustavo con profunda determinación.
—Querido, te dije que yo las iba a llevar. El señor Hudson hizo la invitación con la mejor de las intenciones, no podemos ser tan descorteses al no permitir que Victoria asista —manifestó Andrea.
—¡Me es indiferente lo que piense ese señor! Le prometí a mi sobrino que cuidaría a Victoria y es lo que supongo hacer.
La negatividad de mi tío y su machismo desbor