El tiempo continuaba transcurriendo velozmente, me sentía perdida en el colegio, estás pequeña, vacaciones me había sacado por completo del estrés del estudio.
—¿Victoria no me oyes?… ¡Te estoy hablando! —decía Emily sacándome de mi trance.
—Disculpa, no te escuché, ¿qué pasa?
—Te estoy diciendo que te apures en dejar tus cosas, abajo nos espera el transporte que nos llevará al museo.
Rápidamente, deposité todo en la cama, tomé mi morral y salimos apuradas. Habíamos llegado al patio central del