Capítulo
Latidos que lo Cambian Todo
La noche cayó con una serenidad envolvente sobre la pequeña casita frente al mar. Afuera, el murmullo constante de las olas parecía marcar el ritmo del descanso, como un arrullo antiguo que invitaba a bajar las defensas y entregarse al silencio.
Naty y Fernando dormían juntos, acurrucados bajo las mantas, con los cuerpos entrelazados de una forma natural, casi instintiva, como si nunca se hubieran separado. No había urgencias ni temores en ese abrazo. S