Capítulo 983
Afuera no había más que oscuridad. La lluvia arreciaba y empapaba el estrecho sendero que se perdía entre los árboles. No pasaban vehículos ni se divisaba la luz de ninguna linterna. Eso significaba que nadie lo había seguido.

Silas volvió a sentarse, intentando convencerse de que todo se reducía a los ruidos de la naturaleza. Unos minutos después, su cuerpo se tensó.

Esta vez, el sonido venía del interior de la casa.

Levantó la pistola, apuntó hacia el techo deteriorado y luego dirigió la mirad
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