—Tu ex es tremenda. No tardó nada en superarte y en irse con la estrella de básquetbol de Miller.
—¡Ya te dije que dejes de hablar de ella! —dijo Derek. Su compañero de equipo levantó las manos en señal de rendición y se calló.
Derek, a la orilla de la cancha, apretó los puños porque tenía herido su orgullo masculino, y sentía una curiosidad mezclada con furia.
—Hay cosas más importantes que eso. Ella solo es parte de mi pasado y tengo que olvidarla.
—Está bien. Perdón —dijo el amigo de Derek.
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