Las últimas palabras de Silas tensaron aún más el ambiente a su alrededor. Todos se prepararon para contraatacar. Incluso los hombres de Silas, a quienes el equipo que trajo Vincent había obligado a retroceder, empezaron a acercarse, dispuestos a reanudar el combate.
Silas miró a su rival con abierto desprecio. Para su desgracia, siguió sin recibir respuesta.
Cale permaneció inmóvil, observando al hombre que tenía enfrente. Su mirada seguía imperturbable; nada en aquellos ojos oscuros revelaba l