—Ah, claro.
—Adelante, señorita Devereux.
Naomi se escabulló antes de que volvieran a detenerla.
En cuanto se alejó del gentío del salón principal, soltó un suspiro de alivio.
—Dios mío —murmuró con una mano en la frente—. ¿Por qué de pronto a todos les dio por buscarme pareja?
Apretó el paso por el corredor lateral, mucho más silencioso que el salón principal.
—¿Y qué se suponía que significaba lo de hace rato? ¿Eso de que el señor Miller debería estar conmigo? —Naomi chasqueó la lengua con fas