—Me molesta cuando empiezan a hablar de Naomi como si fuera un objeto.
Cale habló con más dureza de lo habitual. El largo suspiro que soltó después también reveló su cansancio. Lydia guardó silencio un momento; luego se acercó hasta quedar frente a él y abrió los brazos.
—Ven aquí —susurró—. Tranquilo.
Cale se quedó mirando a Lydia un largo instante, hasta que por fin sonrió. Sin decir nada más, la estrechó con fuerza.
Aspiró el perfume familiar de Lydia y se entregó sin reservas al consuelo de