Durante varios segundos nadie reaccionó a las palabras de Brandon, y la tensión se apoderó de la habitación. Cale no respondió enseguida. Mantuvo la mirada calculadora fija en el hombre que tenía enfrente, como si analizara cada palabra que acababa de escuchar.
—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó Cale al fin en voz baja, pero con insistencia.
Brandon no contestó enseguida. En cambio, caminó despacio hacia el gran ventanal y contempló la ciudad, cuyas luces se extendían hasta donde alcanzaba l