Capítulo 869
Lydia asintió al entrar.

—Se acaba de dormir.

Cale suspiró aliviado, cerró la carpeta de documentos que tenía enfrente y centró toda su atención en su esposa.

—Menos mal.

Lydia se quedó de pie junto al escritorio de Cale; desde que salió de la habitación de Naomi, no había dejado de sonreír. Como era de esperar, aquello no pasó desapercibido para su esposo.

—¿Qué pasa? —preguntó Cale, extrañado.

—Nada.

—No has dejado de sonreír en todo este tiempo.

Lydia al fin rio. Se acercó a la silla de Cale
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