Selena los miró por turnos y esbozó una sonrisa tenue y amarga.
—Qué buenos son los dos para hacer quedar a alguien como la villana.
—Nadie te hizo eso más que tú misma —respondió Riana con calma.
Selena alzó el mentón.
—Solo estoy defendiendo los derechos de mi hija.
—Tienes razón. No lo voy a negar. Te recibimos con los brazos abiertos —dijo Nathan—. Incluso cuando rebasaste lo que esta familia podía tolerar, intentamos aceptarte. ¿Y qué hiciste a cambio? Lo único que lograste fue hacerle más