Cale entró con paso decidido y atrajo a su sobrino a un abrazo un poco más apretado, un poco más prolongado de lo habitual. Josh se sorprendió, pero pronto terminó riéndose ante el cariño tan poco propio de Cale. Al verlos, Riana y Nathan sintieron gratitud por la calidez que llenaba la habitación.
Cuando Grace se sumó al apretujón, el aire de la mañana se volvió aún más vibrante. Althea contempló a su familia con una sonrisa suave. Esa imagen, esa vida desordenada, ruidosa y hermosa, era su may