La botella se estrelló contra el pavimento y se hizo añicos donde había estado la cabeza de Daven un segundo antes. Arven reaccionó alarmado y les hizo una seña a los guardias para que cerraran filas.
Y entonces, los flashes. Las cámaras de los noticieros disparaban sin control, alimentando aún más el frenesí.
—¡Lo están protegiendo!
—¡No lo dejen escapar!
La furia de la multitud se transformó en movimiento, urgente, violento. La gente empezó a empujar contra las barricadas, mientras dos guardia