Althea rio con suavidad.
—Por supuesto, cariño. Solo ve despacio, no hay prisa. No le hace bien a tu estómago.
La conversación fluyó con una calidez natural. La señora Yoshida habló de sus incansables esfuerzos organizando eventos benéficos para apoyar la educación, no solo en Aethelis, sino también en ciudades cercanas, incluida Solaviz, donde aún mantenía contactos aunque sus visitas se habían vuelto cada vez más esporádicas.
Althea respondió con entusiasmo genuino. La educación era su pasión,