—Voy a asegurarme de que Daven nunca más me ignore —dijo Vanessa con calma y seguridad mientras entraba al salón de banquetes.
El salón privado en el último piso del hotel cinco estrellas irradiaba calidez y exclusividad. La luz tenue de los candelabros de cristal bañaba las copas de vino y la vajilla dispuesta con precisión. Desde un rincón del salón flotaba jazz clásico; solo un pianista y un saxofonista tocando en armonía perfecta. Sutil, refinado. Lo justo para acompañar una conversación lig