—Está bien.
Eli, que había estado a su lado todo ese tiempo, sonrió aliviada. Al menos no había ninguna lesión grave de qué preocuparse.
—Menos mal —dijo en voz baja.
Josh volteó a verla.
—¿Por qué eres tú la que se ve más aliviada?
—Porque si insistes en volver a jugar, después me va a tocar a mí escuchar todas tus quejas.
Josh se rio.
—¿De verdad me voy a quejar tanto?
Eli arqueó una ceja.
—Ya veremos.
Althea, que había guardado silencio todo ese tiempo, también sonrió. Al ver que Josh empezab