El personal médico se arrodilló junto a Josh y empezó a examinarle la mano con cuidado. Eli seguía a su lado, sin darse cuenta siquiera de que tenía la mano apretada desde que vio caer a Josh. Solo podía observar cada movimiento del personal médico con la esperanza de que la lesión no fuera tan grave como parecía.
—Intenta mover la mano.
Josh obedeció. Todavía podía mover varios dedos, pero cuando intentó mover la muñeca, el dolor le torció el gesto.
Eli lo notó.
—Te duele, ¿verdad?
—Un poco.
—¿