Esa tarde, Eli estaba sentada en una banca de un parque cercano al complejo deportivo de la Universidad Raven. Derek seguía entrenando con su equipo, y Eli había decidido esperarlo afuera. Tenía abierto sobre las piernas el libro que había llevado, pero no había leído ni una página en los últimos minutos.
Su celular vibró. Al ver el nombre en la pantalla, se le iluminó la cara.
—Josh —contestó—. ¿Qué pasa?
La voz de Josh sonó al otro lado de la línea.
—Solo quiero asegurarme de que no hayas olvi