—Deberías venir más seguido. —Derek intentó convencer a Eli de que se quedara.
—¿Por qué? —Eli se dio vuelta.
—Porque eres útil —dijo Derek tras erguirse un poco.
—¿Útil? —Eli arrugó la nariz y se rio—. No soy tu asistente.
—Lo sé —respondió Derek con una risita antes de volver a mirarla—. Eres confiable. La verdad, me gusta bastante hablar contigo de básquetbol.
Eli no respondió. Sonrió sin darse cuenta.
Derek la observó unos instantes. Por primera vez, sintió que aquella chica a la que al prin