—¿A mí? ¿Que no me gusta? —Naomi hizo un puchero—. Me encanta, Chris.
—Qué bien. —Chris sonrió—. No sabía qué regalarte. Recibiste tantos regalos. Sé que un regalo mío sin duda te impresionaría, pero este es un poco distinto.
La enorme confianza de Chris en sí mismo hizo que Naomi chasqueara la lengua con fastidio.
Naomi siguió hojeando el diario hasta que encontró unos sobres pequeños casi al final. Cada uno tenía algo escrito de puño y letra de Chris.
Para nuestro primer día como marido y muje