Damien sintió un movimiento a su lado y, cuando abrió los ojos, se encontró con la figura dormida de Harriet, su cuerpo acurrucado contra él. La rodeó con los brazos y la acercó más a él mientras una leve sonrisa aparecía en sus labios.
Al echar un vistazo a la ventana, pudo notar que ya era de mañana. Un gemido escapó de sus labios y volvió a cerrar los ojos, fingiendo no haber notado el brillante sol matutino.
Todavía no quería que su momento con Harriet terminara.
Diez minutos después, los o