Mundo ficciónIniciar sesiónTras volver a la posta central quisimos dormir un poco. Nos echamos en el suelo y nos tapamos con la parka amarilla. Karla se arrimó a mí y entró en un sueño profundo casi de inmediato. Yo me quedé despierto con los ojos cerrados durante un prolongado e indefinido tiempo. A cada rato llamaban a nuevos pacientes por el altoparlante para que fuesen a tomarse los signos vitales. Mi pecho era utilizado como almohada por Karla.
Intenté recordar cua







