Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo supe cuanto rato me quedé sentado en el mismo lugar en la sala de espera, sin siquiera intentar moverme. El teléfono no volvió a prender nunca más. Recordé que ni siquiera me quedaban cigarros. Como consecuencia del estallido social había un montón de negocios cerrados en los alrededores y por primera vez en mi vida no estaba tan preocupado por contar con aquel vicio.
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