—Ten —me entregó un sobre—. Felicidades, serás papá.
Retrocedí un par de pasos estupefacto.
¿Qué acababa de decir? ¿Acaso había escuchado mal?
Abrí el sobre que tenía en mis manos rápidamente para darme de cara con un positivo en letras grandes y negrillas.
Mis manos empezaron a temblar de la impresión.
—Imposible —dije, viendo el sobre y a ella una y otra vez. Sentí como un golpe seco aterrizaba nuevamente en mi vida—. Basta ¡Basta! ¡No lo soporto! ¡Es suficiente! —me agarré el cabello desespe