—Eres tú —dijo.
Quedé pasmado ante lo que mis ojos veían, era…era ella, Zeynep. Mi amor.
Abrí lentamente mi boca queriendo decir algo, lo que sea, pero no había palabras y justo en ese momento, no podía pensar absolutamente nada sino en aquel día donde murió en mis brazos, donde se había llevado todo de mí, desde mis sueños, anhelos hasta la capacidad para mostrar amor…ella se había llevado todo.
La había visto dar su último aliento. Lo había dado mientras nuestros labios permanecían en lo que