Milena
Mi corazón por poco se sale del pecho al verlo desnudo… Lo que me dijo… Corrió el vidrio para ingresar a la ducha. Solo tenía su reloj puesto, al igual que yo. Era un requisito; nunca nos lo quitábamos. No me atreví a mirarle el miembro era evidente que pequeño no lo tenía, se veía con venas...
—Isaac, no es necesario que lo hagas por…
—Ni se te ocurra decir por lástima. —Tomó mi mano y la llevó a su pene. Sentí calor desde mi cuello a pesar de que el agua nos caía a los dos, su miembro era muy suave—. Esto no es por lástima, pequeña loca. —Iba a hablar, pero puso su dedo en mis labios, mientras con la otra guiaba la mía para autoacariciarse—. Antes de que pienses de otra manera. Eres mi loca y la nueva Milena me gusta demasiado.
—Estás saliendo con alguien.
—No salgo con nadie; ayer no iba a reconocer que te fui a vigilar.
—¿Qué?
Pegó su frente en la mía mientras seguía endureciendo su pene en mi mano. Me dejó sola y, al mirarnos, continué. Sus manos acunaron mi rostro.
—Me se