Enrique Sandoval
Menos mal que Isaac alcanzó a pedir ayuda. Solo fue buscar la ubicación para que Dante nos mandara a darle apoyo y ahora íbamos detrás del auto que intentó matar a mi prima. Ya estaba cansado de que no podamos tener una vida tranquila.
Como le dije a Dante. Debíamos buscar el modo de acabar de una vez con esto y regresar a lo que éramos. Familias ganaderas prestigiosas en la región y empresarios que solventan los ingresos de miles de trabajadores. Eso éramos, ese era mi anhelo.