Isaac.
Me sentía jodidamente feliz. Volví a besarla; ahora estábamos en la encimera. No quería volver a penetrarla, pero en el baño fue imposible no hacerlo y eyaculé afuera, Sin embargo, quedamos en que volvería con el ginecólogo para que se pusiera el DIU. Le había dado un desinflamatorio para que no sintiera molestia.
Era extraño lo cómodos que nos sentíamos. Bajamos todas las barreras y ahora nos comprendíamos con solo vernos. Como suele decir mi madre. El amor suele estar frente a nuestras