El mensaje de Valeria entró a las ocho y diecisiete, antes de que Alice terminara el café. Tres palabras: Tenemos una foto. No necesitó preguntar de qué tipo. El cuerpo lo entendió antes que la cabeza, y abrió el archivo con esa calma deliberada que se imponía cuando algo le importaba demasiado.
La imagen mostraba el umbral de la habitación 114. Liam entrando. Ella con Max en brazos. Nada explícito, nada escandaloso, y precisamente por eso peligrosa: convertía una visita protocolar en intimidad