La respuesta de Alice al Dime cuándo decía: Esta tarde. Aquí. Sin protocolo.
La envió a las diez y cuatro del viernes, con Max en la hamaca portátil y la sombra de la palmera de Thomas moviéndose sobre el jardín interior. No agregó explicación. No mencionó los doce días, ni los fondos externos, ni la cláusula de Belvedere y Arcane, ni el artículo del Financial Observer. Todo eso seguía existiendo, presionando desde afuera con el lenguaje seco del riesgo reputacional, pero no era lo primero.
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