ANTES DE CRUZAR
Lo que dijiste anoche se quedó. Alice lo había enviado a las once y veintidós, con Max en la hamaca y la sombra de la palmera moviéndose apenas sobre el techo del despacho. La frase apareció en el hilo como una línea sencilla, pero Alice supo que no lo era desde el momento en que dejó de verla como mensaje y empezó a verla como reconocimiento. Liam había nombrado su cobardía en el Brickell Grand sin pedirle absolución, y había dejado sobre la mesa una verdad que ella no había podido sacar de sí.