24. Sombras de Libertad
Faris la observó, su mirada suavizándose.
—No pude quedarme sin hacer nada. Sé que lo que hiciste fue incorrecto, pero no puedo ignorar lo que siento.
Celeste lo miró fijamente, percibiendo la vulnerabilidad en sus palabras. Una idea empezó a formarse en su mente. Sabía que Faris podía ser su única esperanza de escapar.
—Príncipe Faris, no soy la persona que crees. Todo esto ha sido un malentendido —comenzó, su voz temblando ligeramente —No quería hacer daño a nadie. Solo... Solo buscaba una ma