~Liam~
Siendo sincero, no pegué el ojo en toda la noche. Mi mente lo único que hacía era imaginar los peores escenarios posibles de lo que podría estar pasándole a Sophia. No solo yo estaba nervioso, sino también mi lobo, Alex.
Al final, me senté en la cama y me quedé mirando la luna desde la ventana. Su luz me tenía hipnotizado.
¿Sera que la luna podía hablarme? ¿Podría ella decirme dónde estaba Sophia? ¿Y si ella también la había admirado esta noche bajo el mismo firmamento pero en otro luga