Capítulo838
Fui con Amelia al cuarto de parto, apretándole la mano con fuerza mientras ella, traía al mundo a nuestros hijos. Yo por mi parte estaba aguantándome las ganas de llorar de la felicidad, porque me habían enseñado desde chiquito que los hombres hechos y derechos no lloran. Pero, luego, pensé que, si eran lágrimas de felicidad, tal vez podría dejarme llevar.Todo salió de veras súper bien. Amelia no tuvo complicaciones y dio a luz a dos niños preciosos. Uno tenía el cabello claro y los ojos azules