En realidad, ,e sorprendió verlos a todos allí, ya que ese no era un comportamiento habitual en mí. Rara vez convocaba reuniones y acababa de regresar del Norte después de quedarme allá más tiempo de lo normal. Era lógico que estuvieran ansiosos y tal vez, un poco preocupados porque podían pensar que algo grave estaba pasando.
La gente me saludaba con mucho aprecio mientras caminaba de la mano con Amelia entre la multitud. Subimos al escenario y Casper les indicó que guardaran silencio porque le