Fuimos desvistiéndonos y dejando la ropa tirada en el piso, mientras nos acercábamos pasito a pasito a la cama, yo me quedé en bóxer y ella en su lencería de color negro, pero dejé de besarla cuando entramos porque quería que viera cuánto me importaba.
Las cortinas estaban cerradas, pero la habitación estaba iluminada con velas aromáticas, también había pétalos de rosas por todas partes. No lograron la decoración que quería, pero de todos modos, aprecié el esfuerzo que hicieron considerando que