~ Leo ~
El doctor limpió la plata de mi herida y me puso un suero para ayudar a mi cuerpo a expulsarla de mi organismo, pero todo el tiempo que estuve en el tratamiento, no dejaba de pensar en Amelia y la pelea.
Al recordar cómo su loba me defendió e hizo que uno de los hombres saliera corriendo del miedo que le tenía a Aurora, me reí un par de veces, agradecido de que me hubiera defendido, pero no podía dejar de pensar en por qué estaban esos hombres en mis bosques.
Era obvio que venían a capt