~ Sylvester ~
Llegar a escondidas a Grizlo fue todo un reto. Creímos que llamaríamos mucho la atención, pero la compañía aérea que usamos se aseguró de que nadie nos viera en el aeropuerto. De hecho, el dueño de la compañía estaba honrado de que usara uno de sus aviones.
Ver a Tamia dormida en el sofá del apartamento me hizo dudar si había sido buena idea traerla, pero quería evitar que estuviera en peligro. Además, sabía que, si le pedía que se quedara en casa, se pondría triste de no poder par