Se lo saqué suavemente y me recosté junto a ella en la cama, tratando de recuperar el aliento. Esa era la manera perfecta de comenzar el día, pensé.
Luego la miré, ella también estaba agitada.
"Muchas gracias." Le dije, me respondió con una sonrisa.
"Me lo agradecerás después." Bromeó, soltando otra risita.
Descansamos un poco antes de dirigirnos al baño para ducharnos y empezar nuestra rutina matutina.
"¿Has sabido algo sobre el computador de Jenny?" Preguntó Tamia.
Me quedé pensando en qué la