Escuché gruñidos leves de Sylvester y su respiración estaba entrecortada. Él no quería inhalar su aroma. Lo miré y pude ver que estaba luchando contra Knight. Sabía que el destino había vuelto a hacer de las suyas.
¿Qué hice yo para merecer todo esto?
Era ya suficiente que me hubiera pasado una vez, pero carajo ya dos veces era una maldición.
En mi mundo encontrar a tu compañero destinado era ya de por si bastante raro, pero justo a mí me seguía pasando. Solo tres personas encontraron a su d