Elia esperó en la cafetería hasta las cinco, y Luis seguía sin aparecer. Decidió irse sin más.
Pero no esperaba ver una escena tan estimulante en el estacionamiento subterráneo, y el protagonista no era otro que Luis.
Luis estaba siendo importunado por una mujer que lo abrazaba por detrás, con el rostro lleno de lágrimas, como si le estuviera suplicando algo, mientras que Luis no mostraba ni pizca de compasión, incluso parecía fastidiado.
El ánimo de Elia mejoró un poco. No era que estuviera es