Por la mañana, la lluvia se detuvo.
Cuando Susana despertó, estaba en el hospital.
La habitación VIP individual de color rosa pálido no tenía el olor punzante de medicamentos, sino una ligera fragancia floral y ese aroma dulce característico de los bebés. Al bajar la mirada, una pequeña cosita rosada estaba acurrucada en sus brazos, mamando con mucha destreza.
En todo el amplio espacio se escuchaban sonidos de succión, como un cerdito comiendo.
Dalia tenía restos de leche en los labios. Se parec