Manolo terminó de arreglar todo con esmero y al voltear lo vio, se acercó y le quitó el cigarrillo:
—Apenas se ha recuperado, debería evitar el tabaco y el alcohol.
Damián soltó una risa seca:
—¿Por qué no me lo recordaste antes?
Manolo habló con voz suave:
—Hace rato todos estaban contentos, no quise arruinar el momento.
Después de decir esto, ayudó a Damián a levantarse.
Damián rechazó cortésmente, luego recogió un juguete que Esperanza había dejado caer y subió lentamente las escaleras sosten